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Humberto Salazar Ibargüen, el científico de la BUAP que aportó evidencia acerca de la Partícula de Dios | Laboratorio Nacional de Supercomputo

Por su destacada trayectoria, obtuvo la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2016, en Ciencias Exactas y Naturales

BUAP. 15 de junio de 2016.- Sus contribuciones que dieron evidencia de la existencia del Bosson de Higgs, lo hicieron acreedor a The 2013 High Energy and Particle Physics Prize, otorgado por la European Physics Society. Hoy participa en tres proyectos internacionales de gran envergadura, cuyo fin es buscar una nueva ley fundamental en la Física: Pierre Auger, Gran Colisionador de Hadrones, del CERN, y Observatorio HAWC. Él es Humberto Salazar Ibargüen, investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.

Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, también intervino en el diseño, construcción y prueba de la cámara UV del TUS (Tracking Ultraviolet Set up, o dispositivo para seguimiento ultravioleta), el principal instrumento científico instalado en el Satélite M. Lomonosov, el cual fue lanzado el pasado 28 de abril.

Por su destacada trayectoria, obtuvo la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2016, en Ciencias Exactas y Naturales, en la modalidad de Ciencia Básica.

Futbolista de corazón desde sus años adolescentes, con un buen sprint y en la posición delantera, desde entonces ha dado el pase a gol. En el Proyecto del detector CMS, del Gran Colisionador de Hadrones, de los once jugadores mexicanos fue quien definió la anotación desde esa tribuna mundial, al ser citado en los aportes teóricos sobre el descubrimiento del Bosson de Higgs, que dio el Premio Nobel de Física a François Englert y Peter W. Higgs, en 2013, y que le valió el galardón arriba mencionado.

El gol de oro ha caído en más de una ocasión. Él fue pionero en el uso de la tecnología de estaciones o tanques de agua de plástico reforzados que contienen agua, para la captación de rayos cósmicos, hoy utilizada en el Pierre Auger, uno de los experimentos más grandes en la indagación de rayos cósmicos ultraenergéticos, en el que participan 500 científicos de 16 países de Europa, además de Argentina, Brasil y México.

Tal tecnología redujo hasta en una quinta o sexta parte los costos de haber utilizado tanques de fierro para lograr el mismo fin. Con sus homólogos de la UNAM y el Cinvestav del IPN, a Salazar Ibargüen le tocó trabajar en la búsqueda de alternativas y el diseño de los tanques, con especificaciones precisas para mantenerse en óptimas condiciones en las extremas temperaturas de la pampa argentina. “Los primeros detectores se hicieron aquí y los tenemos en las montañas, son un antecesor del HAWC. Es un experimento más pequeño, detecta también rayos cósmicos”, comenta.

En el experimento del CMS, del CERN, donde participan 3 mil 500 científicos, 11 son de instituciones de educación superior del país. Como miembro de este equipo, intervino en la instalación y pruebas del detector CMS. En la parte del análisis, colaboró en algunos decaimientos del Higgs, partícula cuya vida es breve y decae casi de inmediato en otras partículas.

“Yo participo en el CMS, el solenoide compacto de muones donde se descubrió el Higgs. Fui el único científico mexicano que fue citado en la evidencia de la existencia de esta partícula. Fue como dar un pase a gol, de esos pensados, soñados”, expresa.

Egresado de la Licenciatura en Física de la BUAP, la Maestría y el Doctorado en Física en el Cinvestav del IPN, posdoctorado en Alemania, además de su vocación científica, si algo define a Humberto Salazar -hoy director General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicaciones- es su gran sencillez y su amor por el deporte. Desde la secundaria jugaba fútbol, pasión que conservó hasta el doctorado. Practicaba tenis y montañismo y llegó a escalar en tres ocasiones el Popocatépetl, hazaña que al recordarla provoca en él alegría.

“Siendo físico siempre practiqué deportes; el fut es el que más me atrajo, siempre me gustó. Fui delantero, era lo que me gustaba, yo tenía muy buen sprint, me llevaba a los rivales. Yo no era anotador, pero me gustaba mucho la sensación de dar el pase a gol.”

Su interés por la Física surgió durante sus estudios preparatorianos. Como mecánico textil en una fábrica, su padre le trasmitió la vocación por la ingeniería. A la par de ésta, se inscribió en la Licenciatura en Física, por la cual decantó.

“Me gustaban las demostraciones, que todo se pudiera explicar muy consistentemente; recuerdo las demostraciones en trigonometría, se podía demostrar que una cosa era igual a otra a través de conversiones. Eso me gustaba mucho, era la misma sensación de meter gol”.

Hijo de una familia de 12 hermanos, en Salazar Ibargüen ésta es sinónimo de motivación, apoyo y hasta ¡competencia! Con un buen sprint y el corazón en la cancha, aún quedan goles por anotar.

Desde la quietud de su asiento, conversa sereno. Sus labios delgados y finos dibujan una media luna.